Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Grandes Sementales: Snow Cold

Por Juan Macedo

 

En la historia de la crianza del purasangre de carreras, pocos padrotes logran dejar una huella tan profunda como Snow Cold, un reproductor cuya influencia trascendió generaciones gracias a la calidad de sus descendientes. Como semental, Snow Cold destacó por transmitir velocidad, resistencia y un notable espíritu competitivo, cualidades que encontraron su máxima expresión en sus descendientes.

 

Resultó una bendición disfrazada para la hípica nacional el que Snow Cold se lesionara en su plenitud. Aquella trágica lesión lo obligó a terminar su exitosa campaña como pistero en 1970, impidiendo que el público caraqueño lo viera debutar con los aperos de correr en Venezuela. Sin embargo, lo que la pista perdió, la cría lo ganó con creces.

 

Los hípicos que siguieron de cerca la campaña de Snow Cold, pensaban en el enorme vacío que debió sentir el Dr. Alfredo Toledo Guerrero en el preciso momento en que supo que perdía a su campeón como corredor. El valioso potro, defendiendo la emblemática chaquetilla a cuadros carne y beige del Stud Saltrón, se paseó airoso por las pistas argentinas, tocando el cielo al ganar de manera soberbia la Polla de Potrillos en el Hipódromo de La Plata, exhibiendo con orgullo los intereses venezolanos. Ya desde entonces, se revelaba como el hijo más aventajado del insigne Snow Cat, un semental que estaba revolucionando el hipismo sureño como padre de grandes ganadores.

 

El cable internacional trajo en su momento la noticia del triunfo con sabor venezolano, aunque el caballo es de origen argentino y la hazaña se consumó en el sur. Todos en el ambiente sabían que detrás de ese purasangre latían el esfuerzo y la inversión de nuestra hípica. Incluso, se supo que un día ofertaron por él una fuerte suma de dólares desde el norte; una oferta norteamericana tentadora, pero el Dr. Toledo Guerrero tenía un norte claro: quería traerse a Caracas al valioso alazán, soñando, seguramente, con verlo ganar el Gran Premio Clásico Simón Bolívar y los grandes eventos de la programación clásica en el óvalo de La Rinconada. La historia escrita por el destino fue otra, pero igualmente gloriosa.

 

Cuando comenzaron a correr los primeros hijos de Snow Cold en la temporada de 1974, algunos cronistas se corrieron el lance en los vaticinios y sentenciaron: "Snow Cold es el prospecto del año como padrillo y puede ser la gran revelación de la temporada". No se equivocaron. Quizá aquellos técnicos fundamentaban su fe en los rumores que corrían por los mentideros del turf sureño, donde ya se daba cuenta del arrollador éxito que estaban alcanzando en la reproducción los hijos de Snow Cat. Snow Cold, siendo uno de sus mejores exponentes, simplemente no podía fallar.

 

La primera avanzadilla de sus hijos en el Hipódromo de La Rinconada la conformaron corredores de la talla de Baklava, Ataca, Tragón, Crineja y Mercader. Todos ellos llegaron siendo apenas unos potrillos de meses al prestigioso Haras El Recreo. Allí se criaron y desarrollaron bajo el amparo de un plantel establecido con el orden, la rigurosidad científica y la tecnología necesaria para que funcione a la perfección una empresa de cría moderna. Cuando terminó la temporada de carreras de 1975, el extraordinario Snow Cold había superado todos los récords conocidos como semental en Venezuela, proyectando una producción que acarició la astronómica cifra de los dos millones de bolívares.

 

Luego Snow Cold pasó sus días en los potreros del Haras El Bosque como el semental estelar de la organización, acrisolado por un prestigio de oro que solo se consigue a fuerza de victorias y gracias a la indiscutible capacidad transmisora de su progenie. ¡Un campeón de las pistas que se convirtió en leyenda de los haras!

 

El liderato de Snow Cold se cimentó sobre una base de corredores excepcionales que animaron de manera constante los lotes clásicos y selectivos de La Rinconada. A continuación, repasamos a sus defensores más valiosos:

 

Motatán (Generación de 1974): Conducido por el gran Juan Vicente Tovar, fue un exponente fenomenal de las pruebas selectivas de finales de 1976 e inicios de 1977. Conquistó de manera brillante los Clásicos Comparación, Francisco de Miranda y Gobernador del Distrito Federal. 

 

Filosa (Generación de 1981): Una de las yeguas más determinantes de su año en las pruebas selectivas para dosañeras (1983). Destrozó la pista ganando de manera invicta pruebas de la jerarquía de los Clásicos Edgar Ganteaume y Ciudad de Caracas, consagrándose como campeona de su generación. 

 

Baklava (Generación de 1972): Mencionada en el texto original como parte de su primera e inolvidable generación. Se adjudicó carreras de enorme peso, incluyendo el Clásico Congreso de la República en 1975, donde mantuvo su récord invicto. 

 

Comice (Generación de 1979): Es la descendiente con mayor producción monetaria. Logró este hito gracias a su constante figuración y victorias en los grandes premios de la programación, convirtiéndose en un baluarte en las distancias de aliento.

 

Miss Cocada (Generación de 1974): Propia hermana de Comice, fue una corredora extremadamente batalladora, sumando valiosos triunfos y figuraciones en las carreras destinadas a las yeguas en el óvalo de Caracas.

 

Los Ángeles (Generación de 1976): Tres triunfos incluyendo el Clásico Albert H. Cipriani, una lesión truncó su futuro pistero.

 

El listado refleja además otros corredores como Ataca (Gran Premio Selección de Fedeharas, Copa José Murillo), Conoma (Selección de Fedeharas), Paraguaipoa (Copa Blondy, Copa Francisco J. Sucre), Chamaca, Anny Manzana, Snow Record, Salguero, Tinjaca, Kachima, Pasatiempos, Miss Petare, Inquieta, Yesca, Guayoyo, Señorita Flors, quienes animaron de manera constante los lotes selectivos de La Rinconada, dándole el crédito definitivo a Snow Cold como el semental líder de su era.

 

Pero la verdadera grandeza de un padrote no solo se mide por sus hijos, sino por su capacidad de volverse "padre de padres". El nombre de Snow Cold quedó estrechamente ligado a una trilogía de oro en línea recta: Motatán, Nevers y Llantén, tres ejemplares que llevaron sus colores genéticos a lo más alto de la competencia de Grado 1.

 

Su hijo Motatán se convirtió en una de las grandes figuras de su generación gracias a sus resonantes triunfos clásicos. Posteriormente en el haras, este transmitió la antorcha dando a Nevers, quien confirmó la consistencia de la línea paterna con actuaciones de primer nivel frente a los mejores ejemplares de su época. Por su parte, Llantén (hijo de Nevers) agregó otro capítulo de prestigio al legado, consolidando la reputación de la línea de Snow Cold como una fábrica de corredores de excepción.

 

La presencia de tres ganadores de Grado 1 vinculados en sucesión directa a su descendencia no solo habla de la calidad individual de cada caballo, sino también de la capacidad de Snow Cold para fijar aptitudes superiores de manera constante. Esa regularidad es precisamente la que distingue a los grandes reproductores y explica por qué su nombre continúa siendo pronunciado con respeto y reverencia entre criadores y aficionados.

 

Con Motatán, Nevers y Llantén como principales estandartes de su herencia, Snow Cold se ganó un lugar de privilegio en la historia hípica, demostrando que su mayor triunfo no estuvo únicamente en las pistas, sino en la trascendencia de su sangre a través de generaciones de campeones.

 

Fuentes: Ing. Juan Macedo (apuntes personales), Revista Gaceta Hípica

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, lunes 31 de agosto de 2026

Copyright 2000, Anécdotas Hípicas Venezolanas C.A. Todos los derechos reservado