Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Favoritos

Cuándo confiar y cuándo buscar valor

Por Alfonso Rodríguez Vera

 

El Ingeniero Nicolás Schedrin, fundador de la Revista Estudio Hípico en Venezuela, solía decir que “el buen jinete era aquel que no fallaba con los favoritos”. Una frase sencilla, pero que encierra una verdad profunda: en el hipismo, algunas carreras están prácticamente diseñadas para ganar, y la verdadera medida de un profesional es no arruinar lo que ya debería concretarse.

 

Hoy, esta idea puede reinterpretarse desde la perspectiva del handicapper: un buen jinete o entrenador es aquel que convierte la expectativa en resultado. Pero no todos cumplen. Y ahí es donde surge la oportunidad para quien analiza y apuesta con cuidado.

 

Los números recientes publicados por el handicapper Ed DeRosa en su cuenta de Twitter muestran diferencias notables en 2026 entre los profesionales que consistentemente cumplen con los favoritos y los que no. Entre los entrenadores con al menos 20 favoritos, Doug O’Neill y Juan Carlos Avila lideran con 56% de efectividad, seguidos por S. Young y Carlos David con 54%, y Saffie Joseph Jr. con 53%. En la parte baja aparecen C. DeVaux con 25%, Mark Casse con 20%, Todd Pletcher con 18%, John Sadler con 15% y Jose Francisco D’Angelo con 14%.

 

Entre los jinetes, Edgar Gonzalez encabeza con 66%, seguido por Erik Asmussen con 63%, Joe Melancon con 54%, Ben Curtis y David Cabrera con 53%. En el extremo opuesto se encuentran Hector Berrios y Abel Adorno con 25%, J. Medina con 23%, Sahin Civaci con 20% y John Velazquez con 16%.

 

Estos datos permiten ampliar la enseñanza del Ingeniero Nicolás Schedrin: “no se trata solo de identificar al favorito confiable, sino de reconocer cuándo un favorito podría ser vulnerable”. Cuando un caballo sale como favorito, pero lo monta un jinete o lo prepara un entrenador con bajo porcentaje de efectividad en estas situaciones, el mercado puede estar sobreestimando sus posibilidades.

 

Para el apostador, esto abre dos caminos claros. Primero, hay casos donde confiar en el favorito es razonable: cuando el profesional a cargo tiene historial sólido, la probabilidad de que cumpla la expectativa es alta, incluso si la cuota es baja. Segundo, y más interesante desde el punto de vista de valor, están los favoritos que parecen sólidos por nombre o reputación, pero que realmente no están en manos que maximicen sus probabilidades. Ahí es donde se pueden encontrar oportunidades para apostar a los rivales o incluso en contra del favorito.

 

 

El hipismo, entonces, deja de ser un juego de simples resultados y se convierte en un ejercicio de interpretación de probabilidades. La filosofía de Schedrin mantiene vigencia: los profesionales que no fallan con los favoritos son raros, y quienes lo hacen mal generan las oportunidades que el handicapper puede aprovechar.

 

En apuestas, el dinero no está solo en acertar al favorito. Está en detectar cuándo lo que parece seguro es, en realidad, vulnerable.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, martes 31 de marzo de 2026

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