Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Calentar el dinero

Por Alfonso Rodríguez Vera

 

Entre los apostadores de los recién instalados Centros Hípicos de Caracas a mediados de los años noventa, había un personaje al que apodaban “El Rey del Tostao”. Su filosofía era simple y, a la vez, profunda: “el dinero ganado hay que calentarlo”.

 

Cuando le iban a pagar, antes de entregarle el dinero, le preguntaban qué iba a apostar en la siguiente carrera. Él respondía: “Primero me tienen que pagar, hay que calentar el dinero”. Apostar con lo recién ganado sin cobrarlo –explicaba- era jugar con un dinero que todavía estaba en el aire. Primero había que recibirlo, tocarlo, sentir su peso. Solo entonces estaba listo para volver a apostar.

 

Para él, cada apuesta exigía una pausa. No porque apostar en todas las carreras fuera imposible, sino porque hacerlo sin conciencia convierte la acción en vicio. Entre una jugada y otra había que respirar, detenerse y volver a pensar.

 

El Rey del Tostao” entendía que el dinero no solo se gana: también se asimila. Necesita tiempo para volverse real, para dejar de ser una ilusión momentánea y transformarse en una decisión consciente.

 

Al final, su filosofía iba más allá del juego. “Calentar el dinero” recordaba que no todo debe hacerse por impulso. Entre una decisión y la siguiente conviene hacer una pausa, tomar aire y saber exactamente qué se está haciendo.

 

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, sábado 28 de febrero de 2026

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