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Anécdotas
Hípicas Venezolanas presenta | |
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Gumersindo
Villasana | |
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Por
Fernando J. Gil | |
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El
buen humor fue el norte que guio la brújula vital de Alejo Gumersindo Villasana
Marcano. Su historia no es solo la de un comunicador, sino la de un
hombre que entendió que, en el arte de informar, la empatía y el carisma
son las habilidades que separa a los comunes de los inolvidables. Nació en
el año 1949 en La Guaira. Sus padres fueron Don Alejo Gumersindo Villasana
(que fue periodista, corresponsal
de El Universal que cubría las noticias en el aeropuerto de Maiquetía)
y Doña Dora Marcano de Villasana. | |
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Desde
sus inicios, Gumersindo
Villasana demostró que su destino estaba ligado al mundo del
purasangre. Su formación no solo se basó en el estudio de las revistas de
pronósticos o los tiempos de pista, sino en el cultivo de las relaciones
humanas. Aquellos que compartieron con él sus primeros pasos, recuerdan a
un hombre que profesaba la gratitud como una enseñanza vital. Gumersindo
nunca olvidó a quienes le abrieron las puertas cuando su pasión por el
hipismo era apenas un sueño en desarrollo; esa nobleza marcaría su estilo
personal y profesional para siempre. |
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El
punto de inflexión en su carrera se consolidó al inicio de la década de
los años 90. Fue en este periodo donde su figura se agigantó en la radio y
la televisión. Gumersindo no solo informaba; él entretenía. Su estilo
inconfundible, siempre acompañado de un buen vestir y el gusto por la
buena mesa, lo convirtió en un personaje magnético para la afición
hípica. | |
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Su
etapa de mayor brillo la vivió al lado del Dr. Virgilio Decán “Aly Khan”.
En las pantallas de la televisión, esa dupla se convirtió en referencia
obligada para millones de venezolanos. Villasana aportaba la chispa, la
ocurrencia oportuna y esa capacidad de hacer de una tertulia hípica un
momento ameno y cercano. Su generosidad era tal que, habiendo alcanzado la
cima, se dedicó a tender la mano a quienes intentaban consolidar sus
rumbos en el difícil camino de la comunicación hípica, compartiendo sus
espacios y conocimientos sin egoísmo. | |
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Para
Gumersindo, el trabajo era una extensión de su alegría. Su meta siempre
fue divertir y alegrar al aficionado, transformando los datos técnicos en
historias compartidas. Fue un hombre de "puertas abiertas", alguien que
entendió que el mundo del hipismo es, ante todo, una
comunidad. | |
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Como
ocurre en toda carrera, por más gloriosa que sea, llegó el momento de
cruzar la meta final. Al llegar el ocaso de su vida, en el año 2006
Gumersindo partió dejando un vacío inmenso en las cabinas de transmisión y
en el corazón de los seguidores del purasangre. Sin embargo, su partida se
entiende bajo su propia visión del mundo: “la tierra es solo un lugar de paso, un
breve momento en el tiempo lleno de divisiones que, vistas desde la
altura, desaparecen”. | |
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Hoy,
al recordar al “Gordo”
Gumersindo, no lo hacemos con tristeza, sino con la gratitud que él mismo
sembró. Su legado permanece en cada anécdota, en cada joven periodista que
ayudó a formar y en el recuerdo de un hombre que, más que un reportero,
fue un amigo de la afición. Gumersindo Villasana Marcano no
solo trabajó en el hipismo; lo amó, lo vivió y, sobre todo, lo hizo
inmensamente feliz. | |
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Fuentes:
Apuntes personales, Ing. Juan Macedo, Sr. Trino Pulido B.
(foto) | |
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Anécdotas
Hípicas Venezolanas,
jueves
30 de abril de 2026 | |
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