Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Alberto Ambard

Por Juan Macedo

 

En esta ocasión rendimos homenaje a un hípico de pura cepa y dueño de una simpatía inigualable: Don Alberto José Ambard Reverón, el popular y siempre recordado "Cuni". Nacido en la ciudad de Caracas en el año 1940, "Cuni" llevaba sangre hípica. Era sobrino del internacionalmente reconocido veterinario Chucho Lander, y por lo tanto primo de sus hijos, el también veterinario Jesús "Tito" y el preparador Raúl "Pepeganga". Era además primo hermano de los hermanos Loynaz, propietarios de la selectiva Gran Estefanía, ganadora del Clásico Simón Bolívar y con quienes tuvo al sprinter Testarudo, entre otros.

 

Su destino profesional lo llevó a las aulas de la Universidad Central de Venezuela como un admirado docente de arquitectura, pero también hizo ejercicio de su profesión en el mundo del hipismo. Su obra cumbre fue el diseño y construcción del Haras La Quebrada, templo de campeones propiedad de Rafael Branger.

 

Aunque solía bromear diciendo que la mayoría de sus caballos eran de “quinta categoría”, “Cuni” tuvo tres ejemplares excepcionales que marcaron su trayectoria hípica, bajo el entrenamiento de Manuel Medina.

 

Colorísima: Tras perder de forma desgarradora en la propia meta contra Arequipa en los dos kilómetros del Clásico Prensa Nacional, para la milla y media del Clásico General Joaquín Crespo buscaron la monta de Julio César Piñero (jinete con el que mejor se entendía) y vaya si la entendía, ya se reivindicó al ganar el tercer peldaño de la triple corona de yeguas dejando en el segundo lugar a 3 ¼ cuerpos a Baklava. Este triunfo significó el primer clásico para el “Long PlayManuel Medina con una hembra. Colorísima ganó otros clásicos en una de las generaciones de yeguas más extraordinarias y parejas de la historia hípica venezolana, donde probablemente Trampa fue la mejor de todas.

 

Predestinado: Este ejemplar no solo destacó en la pista, sino que forjó una amistad de por vida entre “Cuni” y su domador, José "El Báquiro" Urdaneta. Debido al carácter extremadamente indócil del caballo, “Cuni” solía bromear diciendo que la doma no había sido buena. Su temperamento era tan difícil que Manuel Medina recordaba que solo su capataz y el hijo mayor de “Cuni” podían acercársele; curiosamente, el caballo permitía que el niño se metiera debajo de él para sobarle la barriga. En lo deportivo, Predestinado, con menos de tres años, finalizó quinto en el Simón Bolívar del 73, a pesar de que su jinete perdió el foete en la partida. Al año entrante, tras derrotar a Set n’Go y Gorgo (quien ganaría el Simón Bolívar de ese año), se perfilaba como favorito para el magno evento. Sin embargo, semanas antes de la carrera, tuvo que ser sacrificado trágicamente debido a una fractura.

 

Leo: Tras una contundente victoria del hermano materno de Colorísima contra Gold Mountain previa al Páez, el prestigioso periodista Oscar Armao Mendoza escribió en El Nacional: “si el caballo espectáculo logra alcanzar a Dirigente en el Páez podría ganar la triple corona”. Asimismo, Julio Ayala le confesó a Don Alberto: “Yo creo que el mío es un crack y el tuyo lo paseó”. Lamentablemente, el fantasma de las lesiones reapareció. El día de la carrera, al ver al caballo vendado en el paddock interno, “Cuni” le preguntó a Manuel Medina: “¿Y esas vendas?”, a lo que el preparador respondió: “tranquilo, tranquilo”. El dolor físico hizo que Leo partiera mal y se abriera en la curva, finalizando heroicamente en el cuarto lugar. Pese a un largo reposo, jamás volvió a ser el mismo.

 

A “Cuni” se le podía ver semanalmente en la mesa 1 de la Tribuna de Propietarios sentado con los hermanos Herrera, propietarios del Haras Santa Rosa y con quienes tuvo una amistad muy cercana, o en la mesa del mencionado “Báquiro” Urdaneta. Sin embargo, no todo fue rosas. Ambard mantuvo sonados y coloridos altercados con las autoridades del hipódromo. Uno de ellos defendiendo el honor de su apellido, al exigir que no se utilizara el nombre de "Reverón" en la pista. Otro, en los tiempos de Leo, cuando protestó firmemente porque las estrictas normas de la época no permitían que su hijo, de corta edad ingresara al sagrado paddock de ganadores a tomarse la foto oficial.

 

El 14 de agosto de 2022, en Portland, Oregón, a los 81 años, Alberto "Cuni" Ambard cruzó la meta final. Enfrentó una dura batalla contra el cáncer con una entereza estoica, sin quejas y celebrando los goles de sus Portland Timbers hasta el día anterior a su partida. Se despidió rodeado de su familia, en paz, y habiendo dejado en sus hijos los mejores valores de un hombre que vivió la vida a galope tendido. ¡Hasta siempre, Cuni! Tu palco en el hipódromo celestial siempre tendrá una copa servida y una revista hípica abierta.

 

Fuentes: Agradecido con el Dr. Alberto Ambard Donis por el apoyo prestado.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, viernes 14 de agosto de 2026

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