Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Ajaccio

(Arg, 1955, Snob en Apasionada por Baber Shah)

Por Juan Macedo

 

El turf de América del Sur siempre ha sido un exportador de auténticos colosos de la pista, ejemplares con un corazón inmenso capaces de desafiar climas, distancias y hándicaps. Sin embargo, la historia que nos convoca hoy en las páginas de este deporte, describe una de las irrupciones más electrizantes, explosivas y comentadas en la historia del hipismo venezolano. Nos referimos a Ajaccio, un espectacular corredor nacido en Argentina que llegó a Venezuela precedido de una enorme expectativa y que terminó firmando una de las rachas de victorias más formidables que se recuerden de la llamada época de oro. 

 

Ajaccio nació en los campos del Haras Las Ortigas en el segundo semestre del año 1955. Registrado como un caballo color castaño, este valiente corredor era un hijo de Snob en Apasionada. Su genética combinaba de forma perfecta la ligereza y la resistencia necesarias para brillar en los máximos lotes. Antes de cruzar fronteras, Ajaccio desarrolló una breve, pero prestigiosa campaña en su tierra natal, consistente en 9 actuaciones, donde obtuvo un balance de una victoria, 6 segundos y 2 terceros lugares (siempre en la trifecta). El punto culminante de sus andanzas en el sur de América fue, sin lugar a dudas, su consagración en la prestigiosa Polla de Potrillos, en la que ocupó un extraordinario segundo lugar escoltando nada menos que al invicto campeón de su generación Manantial. 

 

Con semejante credencial, fue catalogado como "un buen caballo” y que llegó apresuradamente a Venezuela, traído por Adolfo S. Alvariza, para disputar el Clásico Simón Bolívar. Aunque los tiempos no le permitieron correr la magna prueba en su momento, su arribo a la capital venezolana abriría un capítulo inolvidable para los colores de sus propietarios. En el país, defendió las sedas amarillas con bandas cruzadas azules del Stud Coquito del Dr. Anselmo Alvarado Donato. Para moldear su imponente físico y guiarlo en los exigentes hándicaps venezolanos, contó inicialmente con la preparación experta del legendario "Musiú" Millard Faris Ziadie.

 

El esperado estreno de Ajaccio en el Hipódromo Nacional de El Paraíso se concretó el 12 de octubre de 1958, sobre un recorrido intermedio de 1400 metros. Conducido por el estelar jinete venezolano Gustavo Ávila, quien se acopló a la perfección con la velocidad del castaño, Ajaccio no dio ningún tipo de ventajas. En una demostración absoluta de superioridad, cruzó la meta en el primer lugar derrotando a Zurrido, deteniendo el reloj en un formidable tiempo de 88" exactos. Aquello no fue más que la primera campanada de un dominio absoluto. 

 

Lo que aconteció el resto del año 1958 es material de leyenda para el periodismo hípico de la época. Ajaccio hilvanó una seguidilla consecutiva de victorias tan asombrosa que dejó atónita a la afición, corriendo prácticamente todas las semanas y subiendo de serie de forma implacable: El 26 de octubre repitió la dosis en 1400 metros, superando a Don Juanito con registro de 87"3. El 1 de noviembre, apenas una semana después, despachó a Solariego en los mismos 1400 metros, parando las agujas en 87"2. El 8 de noviembre, bajando a los tiros de velocidad pura, destrozó a Palo Grande en los 1200 metros, agenciando una marca soberbia de 72"3. El 15 de noviembre volvió a los 1400 metros para someter con autoridad al cotizado Cantor, cronometrando 86"3. El 23 de noviembre de 1958 logró su sexta victoria al hilo derrotando a Oligarca con idéntico tiempo de 86"3. El 30 de noviembre subió a la clásica milla y estiró su invicto propinándole una paliza de ¡13 cuerpos! a Guitarrero, parando el reloj en 99"1. El 21 de diciembre, para cerrar un año “cinematográfico”, regresó a los 1200 metros en la segunda serie y consolidó su octava victoria consecutiva (en calidad de invicto en Venezuela) al vencer a Asomado en un tiempazo de 72"4. Ajaccio cerró 1958 con 8 salidas a la pista para 8 victorias consecutivas, convirtiéndose en el caballo más popular y respetado del momento. 

 

Fue enviado a Norteamérica a inicios del año 1959, específicamente a los hipódromos del estado de Florida, pero según una pequeña nota de prensa publicada en la revista Gaceta Hípica “No dio la medida en USA y se regresa a Venezuela. Intentó suerte en todas las carreras y no pudo ni en las distancias cortas ni en las intermedias. No tiene calidad para vérselas contra los reyes de la velocidad en USA”.

 

Ya de regreso a Venezuela, el hándicap y el desgaste de tan extenuante viaje comenzaron a pasar factura y Ajaccio se topó con un durísimo contendiente: el veloz Oligarca, ejemplar que lo venció en electrizantes duelos durante el primer semestre del año en los tiros de 1200 y 1400 metros. A pesar de los exigentes pesos asignados, Ajaccio se mantuvo rindiendo en el máximo lote. No fue hasta el 1 de agosto (en su segunda actuación en el Hipódromo La Rinconada) cuando el pupilo del Stud Coquito sumó un valioso triunfo, con la monta de Julián Ríos saltó a la pista en la distancia de 1300 metros y en una demostración de poderío puro, Ajaccio derrotó por 5 cuerpos a la calificada yegua Manisa, agenciando un extraordinario tiempo de 78"2, batiendo el record de pista. Pocas semanas después, el 12 de septiembre, Ajaccio se consagró por todo lo alto al obtener su décima victoria en territorio venezolano. Con la conducción de su jinete de confianza, Gustavo Ávila, el alazán se impuso en los 1200 metros ante el lote de la primera serie superando a Drapetón, parando las agujas en un espectacular crono de 71"1, ratificando que en las distancias intermedias y de velocidad era un auténtico cohete sobre la pista de arena. A los pocos días Ajaccio sufrió un serio accidente, se fisuró el vértice del sesamoide derecho cuando realizaba un galope suave, esto lo reveló la radiografía que le hicieron el lunes 21 de septiembre. Lo atendió el Dr. Francisco Urbina.

 

Vista la gravedad de la lesión, todo indicaba que era el fin como pistero para Ajaccio. Luego de un poco más de un año, el 2 de octubre de 1960 fue inscrito ante un fuerte lote de la primera serie luciendo los colores del Stud Cangrejal y bajo el entrenamiento de Miguel Torrealba, pero solamente pudo ocupar el noveno puesto (primera vez fuera del marcador) a 8 cuerpos de Alai. Corrió una vez más ese año figurando quinto a 4 ½ cuerpo de Alai.

 

Había planes de llevarse a Ajaccio a Florida para correr reclamos que finalmente fueron desestimados para correr tres veces más a principios del año 1961. Su última presentación oficial en el ovalo de Coche se registró el 4 de febrero, cuando disputó los 1400 metros conducido por Luis Bolívar ocupando el sexto lugar detrás del ganador Bonete. 

 

La trayectoria de Ajaccio en el hipismo caraqueño dejó números impresionantes que confirman su calidad: con un total de 24 carreras cruzó 10 veces en el primer lugar, además de 4 segundos, 3 terceros, 2 cuartos y un quinto lugar, acumulando en premios la cantidad de Bs. 211.286. Se tiene la información que Ajaccio fue adquirido por la familia Perich para continuar campaña en el Hipódromo de La Limpia en Maracaibo (no se tiene detalles de su record pistero). No se le conoció descendencia.

 

Lograr un invicto de 8 carreras consecutivas inmediatamente después de bajarse del barco procedente de Argentina y culminar con un acumulado de 17 figuraciones en el marcador sobre 24 intentos en la máxima serie, es una proeza reservada únicamente para los caballos dotados de una calidad superlativa. Ajaccio dejó una huella en la memoria de los hípicos venezolanos que tuvieron el privilegio de verlo correr. Su velocidad y su valentía lo consagraron para siempre como uno de los embajadores de élite del turf argentino en la rica historia del hipismo venezolano.

 

Fuentes: Ing. Juan Macedo (apuntes personales), Revista Gaceta Hípica, Revista Hípica Zuliana

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, miércoles 30 de septiembre de 2026

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