Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Rufos John

Por Fernando J. Gil

 

En el firmamento de la hípica venezolana, existen nombres que brillan por la cantidad de ejemplares bajo su cuido, y otros, como el de Rufos John Thomas, que resplandecen por la maestría con la que transformaron caballos en leyendas. Nacido el 4 de julio de 1925, hijo de Enrique John y Mardiana Thomas, Rufos John sintió desde su infancia una fascinación por los purasangres, una pasión que lo guio hasta convertirse en uno de los preparadores más respetados, aunque su nombre no figuró entre las listas de quienes poseían las caballadas más numerosas. Con las pocas oportunidades que recibió, Rufos supo defenderse con hidalguía, demostrando un ojo clínico para el cuido y la preparación de los corredores.

 

Su carrera fue una cátedra de tenacidad y capacidad. Poseía el talento de sacar el máximo provecho de cada ejemplar que llegaba a sus manos, defendiéndose con éxito frente a las grandes cuadras. Se inició en el Hipódromo Nacional El Paraíso en el año 1957, logrando su primer triunfo el 28 de septiembre por intermedio de Night Moon en recorrido de 1200 metros y con la monta de Ramón Romero

 

Su historial de triunfos comenzó a tomar un color especial en la década de los 70. En 1975, llevó a la yegua Poema a victorias significativas, destacando las Copas Fernando Talavera y Manuel Fonseca Arroyal

 

El nombre de Rufos John quedó sellado en los libros de historia gracias a su trabajo con la campeona The Queen. Entre 1982 y 1983, esta dupla dominó la escena selectiva de La Rinconada, logrando una seguidilla de triunfos que aún hoy se recuerdan con asombro: a los dos años se impuso en el Clásico Ciudad de Caracas y la Copa Tapatapa, demostrando su calidad desde temprano. Ya como tresañera The Queen se convirtió en una verdadera aplanadora clásica, conquistando los Clásicos Congreso de la República, Prensa Nacional, General Joaquín Crespo, República de Venezuela, Clásico Día de la Marina, Copa Lavandera y la Polla de Acrica. Este éxito no fue producto del azar, sino del compromiso inquebrantable de un hombre que vivía por y para sus caballos.

 

 

Rufos John Thomas fue mucho más que un entrenador; fue un pilar de la comunidad hípica. Fue un hombre de instituciones, un profesional que entendió la importancia de la unión y la formación académica dentro de la hípica. Su carácter alegre y su espíritu de colaboración lo llevaron a ocupar cargos de alta responsabilidad gremial: fue Instructor en la Escuela de Entrenadores, donde formó a las nuevas manos que hoy dirigen el destino del turf; además de Director del Fondo de Previsión y miembro activo de la Unión de Entrenadores, velando siempre por la seguridad social de sus colegas. Su amor por el deporte se extendió incluso fuera de los hipódromos, siendo una figura clave en la Asociación de Softball del gremio.

 

La filosofía de vida de Rufos se resume en una frase que hoy es estandarte para los preparadores con pocos recursos: "No importa el tamaño de la caballeriza, lo que importa es la pasión y el trabajo duro."

 

Lamentablemente, el 18 de febrero de 1986, Rufos John Thomas partió víctima de una penosa enfermedad a los 60 años de edad. Su legado, sin embargo, continúa galopando en la memoria de quienes lo vieron preparar a The Queen hacia la gloria y en la rectitud de su labor gremial.

 

Fuentes: Apuntes personales, Ing. Juan Macedo, Sr. Víctor Marín Yzer, Revista Gaceta Hípica.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 30 de abril de 2026

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