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Anécdotas
Hípicas Venezolanas presenta | |
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Morella
Trejo Parodi | |
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Por
Juan Macedo | |
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En
el fascinante y a menudo turbulento mundo de la hípica venezolana, pocos
nombres resuenan con la polivalencia de Morella Valentina Trejo Parodi.
Abogada, piloto privado, criadora y entrenadora, Morella no solo desafió
las convenciones de un deporte tradicionalmente dominado por hombres, sino
que lo hizo armada con una preparación académica y una determinación
inquebrantable. Esta es la crónica de una mujer que transformó la pasión
heredada en un legado de resistencia. |
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Nacida
en la ciudad de Caracas el 9 de mayo de 1950, Morella creció en un hogar
donde la cultura y la ciencia se daban la mano, hija de la profesora de
música Elba Parodi y el farmacéutico Miguel Alfonso Trejo, hermana de
Miguel Alfonso, Marisol y Carlos Enrique Trejo. Sin embargo, el "virus" de la hípica entró en su
vida de forma indirecta pero profunda. Su madre, quien en su juventud
estuvo casada con un criador estadounidense en Kentucky, cultivó un amor
por el purasangre que terminó por inyectar en las venas de su
hija. | |
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La
Primaria la curso en la Escuela San José de Tarbes y el Colegio Americano. Tras culminar su
bachillerato en los Estados Unidos (tuvo que hacer la equivalencia ante el
Consejo Técnico del Ministerio de Educación) obtuvo el título de
Abogada en la Universidad Santa María (Promoción Lola de Fuenmayor), No
conforme, Morella demostró que era capaz de más, graduándose también como
Piloto Privado. | |
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Pero
el destino, ese que a veces se escribe con el sudor de la pista, la
llamaba hacia los establos. La entrada formal de Morella al hipismo
venezolano comenzó con un gesto materno: comprar un caballo para su hija
Michelle, que deseaba dedicar su tiempo libre a la equitación. Le compró
una yegua llamada Psicosis (animal de mucho carácter, su hija no
la podía dominar) y después llegó El Indetenible, y con él, el
encuentro con el recordado entrenador José Armando Contreras. Este
vínculo profesional fue la chispa que llevó a Morella a fundar el Stud Tigora en 1991. Nos relató Morella “José Armando Contreras, en la
oportunidad que nos conocimos con ocasión al caballo El Indetenible, me
ofreció una yegua llamada Tigora, que era
propiedad de Erasmo Ricobonno; la yegua
presentaba un problema en el Sesamoide, José
Armando me recomendó comprarla y me la vendieron; le hizo un tratamiento
supervisado por el Dr. Alzaibar (Médico
Veterinario) y la yegua respondió en forma muy positiva; reapareció bajo
el entrenamiento de Armando, ganando dos carreras, y en su honor le puse
al Stud Tigora” |
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En
junio de 1992, Morella dio el paso definitivo hacia la crianza al adquirir
la totalidad de las acciones del Haras El Guamito a la viuda del Dr. Juan Carlos Alzaibar. Lo que recibió fue un lienzo casi en blanco:
un haras diezmado que tuvo que reconstruir desde sus
cimientos. | |
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Con
visión empresarial, negoció yeguas madres de la talla de Another Excuse (madre de Wabasha) y sementales como Boulad, Costello II y Nadia’s Slew. Bajo su
gestión, El Guamito llegó a albergar 86 yeguas
madres, convirtiéndose en un bastión de la cría de purasangres en el
estado Barinas. | |
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José
Armando Contreras
empezó a entrenar los caballos de Haras El Guamito, C.A., que eran propiedad del Stud Tigora (ya
que Armando entrenaba a Ta’ Fino, nacido en Haras El Guamito, donde permaneció hasta los 18 meses, y fue
negociado a los hermanos Salas, este recordado campeón era hijo de Irish Breeze, Ta’ Fino,
ejemplar muy querido por Morella). Después, Armando comenzó a entrenar
caballos del Stud Tigora, entre ellos a Irish King, Don Costello,
Blade, Michelet, Raise Bell, Hipocampo, Gallant Jag, Gallant Lady, Libikosen;
pues bien, después que Irish King ganó el
Clásico Nuestra Señora de Chiquinquirá, por algunas circunstancias le
retiró los caballos. | |
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Conoció
a Manuel Vielma, quien le ofreció apoyo en su cuadra y
decidió pasarle los caballos. Con Vielma ganó
muchas carreras, estos fueron los ejemplares que entrenó: Don Costello, Blade, Gallant Jag, Trejo, Perolita, Blue Zaphir. |
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Morella
Trejo no fue una propietaria pasiva. Su carácter y su formación legal la
llevaron a la primera línea de defensa del hipismo durante los convulsos
años 90. Como vicepresidenta de COPROCA y representante ante Asoprorin, enfrentó huelgas sindicales y crisis
financieras que amenazaban con cerrar el Hipódromo La
Rinconada. | |
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Fue
una de las valientes propietarias que sirvió de avalista para un crédito
ante el Banco Provincial en 1996, permitiendo cancelar deudas a
caballerizos y evitar la parálisis de la industria. Este gesto de
desprendimiento le valió un reconocimiento oficial por parte de la Junta
Liquidadora del INH, consolidando su imagen como una figura institucional
clave. | |
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El
año 1997 marcó un hito: ante la falta de documentos de un entrenador
extranjero que había contratado, Morella decidió tomar las riendas ella
misma. Con el carnet No. 061 de Entrenadora Propietaria y el
asesoramiento del destacado Juan
Carlos Ávila, debutó por la puerta grande. "No te preocupes, te enseño, eso es muy
fácil", le dijo Ávila. | |
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El
13 de abril de 1997, Morella saboreó las mieles del triunfo por primera
vez cuando su pupila Blade (hija de Act
Upon), conducida por el aprendiz Víctor G. Martínez, derrotó en un
final de infarto a un ejemplar guiado por el mismísimo campeón Juan Vicente
Tovar. | |
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Posteriormente,
cuando el INH eliminó la figura del entrenador-propietario, Morella no se
amilanó: presentó el examen profesional y obtuvo su matrícula definitiva.
En su campaña destacan nombres como: Wabasha
(Ganador de 5 carreras, incluyendo
la Copa Gradisco en un final épico contra Raen. Un caballo de hierro que
nunca salió del marcador en carreras selectivas), Infrarrojo (Ganador de 4 carreras, murió por una
bacteria), Iluminator (Ganador de 4 carreras, incluyendo
triunfos en Valencia), Doña Micaela y Jilquilpan: Ejemplares que demostraron su capacidad
para recuperar y potenciar la campaña de sus
corredores. | |
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Lamentablemente,
la historia de Morella Trejo
también es una de resistencia frente a la adversidad social y política. A
partir del año 2001, el Haras El
Guamito se convirtió en blanco de invasiones
y ataques criminales. A pesar de sufrir asaltos a mano armada y el
sacrificio cruel de sus animales, Morella utilizó su mejor arma: el
derecho. | |
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En
una batalla legal histórica contra el INTI, demostró que sus tierras no
eran baldías ni pertenecían al Estado, sino que poseían una cadena titulativa que databa de la Gran Colombia, cedidas
originalmente a Don Cristóbal de Mendoza. Aunque logró sentencias a su
favor, el asedio constante la obligó a retirarse temporalmente de la
actividad activa y a vender su cuadra en el
hipódromo. | |
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Hoy,
Morella Trejo Parodi se
mantiene un tanto apartada de los flashes de la fotografía de llegada,
pero su infraestructura en Barinas sigue en pie: las cuadras, la piscina
equina y la pista de El Guamito resisten como
testigos de una época dorada. | |
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Morella
representa la esencia del hípico integral: la que sabe leer un pedigrí, la
que entiende la psicología del caballo en la pista, pero también la que
defiende con la ley en la mano la propiedad y el derecho a producir. Su
historia es un recordatorio de que, en la carrera de la vida, la clase y
la persistencia siempre terminan cruzando la meta en primer
lugar. | |
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Fuentes:
Entrevista realizada a la Dra. Morella Trejo. | |
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Anécdotas
Hípicas Venezolanas,
sábado
28 de febrero de 2026 | |
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