Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Valentón

(Ven, 1959, Sud Oscuro en Combina por Combatiente)

Por Juan Macedo

 

El hipismo venezolano de la década de los sesenta evoca tardes de pasión indomable, de tribunas repletas en el soberbio Hipódromo La Rinconada y de purasangres (tanto importados como criollos) que demostraban una valentía a toda prueba. En esa era dorada, nombres resonaron con tanta fuerza y fidelidad a su propio significado como el de Valentón. Este valiente corredor nativo (valga la redundancia), nacido en el año de 1959, grabó su nombre en las páginas de nuestra hípica como un verdadero guerrero de las pistas, versátil en las distancias de aliento, rindiendo al máximo a lo largo de una extensa campaña.

 

Valentón nació en los prestigiosos potreros del Haras San Pablo, un establecimiento de cría icónico en la historia del purasangre venezolano. Su línea sanguínea combinaba nobleza y fondo. Su estampa y temperamento llamaron la atención del inversionista Carlos Mollejas, quien adquirió al ejemplar para defender las sedas del tradicional Stud Tres M. Para esculpir sus condiciones atléticas, Valentón contó inicialmente con la sabiduría de Antonio Jacial, que supo administrar las energías de un caballo que debutó muy temprano y se mantuvo compitiendo en el máximo nivel hasta los seis años de edad en el ovalo de Coche. 

 

El esperado estreno de Valentón en las pistas públicas se produjo el 20 de mayo de 1961, en una exigente prueba para potros dosañeros sobre la breve distancia de 600 metros. En esa tarde inicial, luciendo los colores del Stud Tres M y con la conducción del cotizado jinete Juan Eduardo CruzEl Negro”, cumplió una destacada actuación al finalizar en la tercera posición en una carrera que fue ganada por Polizón, un rival que se cruzaría constantemente en su camino selectivo. Tras asimilar la carrera del debut y disputar algunos compromisos en las distancias de velocidad (800 y 1000 metros), la primera victoria de su vida llegó el 21 de octubre de 1961. Guiado por las manos maestras del fusta Walter Carrión, desató un potente avance en el recorrido de los 1200 metros para doblegar a Ventanazo, deteniendo el cronómetro en un registro de 75"3, lo que marcó el inicio de su ascenso a los lotes selectos. A finales de ese año, sus allegados decidieron medirlo contra los mejores de su generación en las pruebas de mayor jerarquía, registrando valientes participaciones en el Clásico Antonio José de Sucre (noveno a 5 cuerpos de Polizón), la Polla de Criadores (décimo a 17 cuerpos de Polizón y Hy Dandy que llegaron igualados) y el exigente Clásico Comparación (séptimo a 18 cuerpos de Polizón). 

 

La temporada de tresañero en 1962 fue la más brillante y fructífera para el defensor del Stud Tres M. El descendiente de Sud Oscuro maduró físicamente y comenzó a ganar con regularidad en las distancias de medio fondo (mientras perdía de forma decorosa en las carreras en distancias intermedias). El 17 de febrero de 1962, obtuvo su segundo triunfo al imponerse en 1600 metros con la monta de Raúl Bustamante sobre Guáimaro agenciando 102”4. El 24 de marzo de 1962, repitió la dosis ante Guáimaro en 1700 metros, esta vez conducido por Juan Eduardo Cruz dejando crono de 109”3. Durante el mes de abril, hilvanó dos victorias consecutivas en las expertas manos de Guillermo Gavidia, superando a Crillón (en 1600 metros en 102”2) y a Prendefuego (1700 metros en 107”3). El 6 de mayo de 1962, batalló gallardamente para finalizar en el tercer lugar del Clásico José Antonio Páez (ganado por Fergus).

 

Regresó al lote común donde continuó su ascenso (con la misma tónica, triunfando categóricamente en las carreras de medio fondo y figurando de manera decorosa en los recorridos intermedios). El 27 de mayo con la monta de Juan Eduardo Cruz se impuso con ventaja de 7 ¼ cuerpos sobre Brown Veda cronometrando 108”2 para los 1700 metros. El 2 de junio cruzó la meta en ganancia sobre Cast Oscuro parando los relojes en 116”2 para los 1800 metros y el 22 de julio logró un fácil triunfo a expensas de Aguijón recorriendo los 1800 metros en 115”4. Participó en el Clásico Fuerzas Armadas de Cooperación donde ocupó el quinto lugar a 10 cuerpos de Lluvia. El 19 de agosto, con la monta de Milton Barra, ocupó el tercer lugar en el Clásico Ministerio de Agricultura y Cría a 8 cuerpos de Polizón. 

 

La gloria para el noble Valentón llegó el 23 de septiembre. En el marco del Clásico República de Venezuela (el tercer peldaño de la Triple Corona nacional), disputado sobre la extenuante distancia de 2400 metros, sacó a relucir toda la casta y resistencia que le heredó su padre Sud Oscuro. Bajo la magistral conducción de “Brazo de OroWalter Carrión, el alazán del Stud Tres M se enfrascó en un duelo colosal en la recta final del Hipódromo La Rinconada para cruzar la meta en ganancia, derrotando de forma sensacional a Fergus. El tiempo agenciado para la exigente distancia fue de 157"3.

 

Luego de dos figuraciones decorosa ante el máximo lote para criollos, el 25 de noviembre con Guillermo Gavidia sumó otro valioso tercer puesto en el Clásico Cría Nacional (ganado por Perry Mason) y despidió el año, luciendo la cabalgadura de Juan Eduardo Cruz, ganando el 29 de diciembre en los 1600 metros con apenas cabeza sobre Giraluna agenciando crono de 100”2.

 

Convertido en un caballo maduro de hándicap, Valentón continuó deleitando al soberano, ganándose el apelativo de “caballo de hierro” por su capacidad para correr de manera continua en las series más exigentes y clásicas. Durante el primer trimestre de 1963, Luego de cuatro figuraciones decorosas ante el máximo lote para criollos (Serie A), Valentón se tornó prácticamente invencible en las manos de Walter Carrión, ligando tres victorias épicas: el 23 de febrero recorriendo los 1700 metros en 108”1 frente a Fergus, el 9 de marzo en 1800 metros ante Aguijón agenciando 115”3 (fue su primera carrera ante el lote de importados de la novena serie) y el 30 de marzo en 1800 metros derrotando a Apletoro y dejando crono de 115”4 (finalizando la carrera sentido de una de sus manos). Pocos días antes de esta última victoria, el 17 de marzo, logró el segundo lugar en el Clásico José María Vargas, escoltando al veloz Polizón.

 

Luego de cuatro meses de paro forzado, Valentón reapareció el 28 de julio quedando octavo a 22 cuerpos de Carabú. Corrió diez veces más en ese año logrando algunas figuraciones decorosas como el segundo a 1 ¾ cuerpos de Rompemar en el Clásico Fuerzas Armadas de Cooperación y otra figuración de escolta nuevamente detrás de Rompemar en el Clásico Cría Nacional, pero ya el hijo de Sud Oscuro demostraba que no era el mismo caballo atropellador de antes.

 

A lo largo de los siguientes años (1964 y 1965), Valentón siguió midiendo fuerzas ante los importados de la Séptima Serie y los mejores criollos del país (primero bajo el entrenamiento de Manuel Campos y luego con José Tadeo Hernández), logrando algunas figuraciones en el marcador de grandes eventos selectivos, curiosamente en todas las carreras que mencionaré a continuación el ganador fue Rompemar: tercero a 15 cuerpos en la Copa Congreso Nacional (1964), cuarto lugar en los 1800 metros del Clásico José María Vargas (1964 y 1965), tercero a 13 cuerpos en la Copa Charles R. Röhl (1965). Su despedida formal de las competencias en el Hipódromo La Rinconada ocurrió el 28 de noviembre de 1965, cuando a los 6 años de edad saltó a la pista para disputar los 2400 metros del Clásico Cría Nacional ocupando el sexto lugar muy lejos del ganador El Guillo, cerrando así un ciclo para las sedas del Stud Tres M. 

 

Los números totales de Valentón en el óvalo de La Rinconada son los siguientes: 82 actuaciones en las cuales obtuvo 13 victorias, además de 7 segundos, 13 terceros, 13 cuartos y 8 quintos lugares, acumulando en premios la cantidad de Bs. 401.989. Nos contó el Sr. Abdón Sánchez “Valentón fue muy buen ganador clásico en el Hipódromo Municipal de Ciudad Bolívar durante los años 1966 y 1967. Lo recuerdo dando buenos espectáculos contra importados como Tresillo, Sabotaje, Volante y otros que ya no recuerdo. Si recuerdo el tercero que hizo detrás de Tresillo en el Clásico Día del Ejército del 26 de junio de 1966. Gran carrera...

 

Valentón no solo acumuló una importante cantidad en premios para su propietario Carlos Mollejas, sino que se ganó el respeto de los aficionados que colmaban las tribunas. ¡Saludos al gran Valentón, un titán de nuestra hípica!

 

Fuentes: Ing. Juan Macedo (apuntes personales), Revista Gaceta Hípica, Sr. Abdón Sánchez H.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, viernes 31 de julio de 2026

Copyright 2000, Anécdotas Hípicas Venezolanas C.A. Todos los derechos reservados