Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Sun Cab

(Ven, 2015, Scat Daddy en Marquisite por Tapit)

Por Juan M. Arredondo Q.

 

Uno de los ejemplares con mejor pedigrí que haya nacido en nuestro país en este siglo se ganó a pulso su lugar en la Galería de Grandes Corredores Criollos. Aunque su final como corredor estuvo ligado a una desgracia que la mayoría quisiera olvidar o cambiar, la clase exhibida durante su paso por las pistas le hace acreedor de este homenaje que acá brindaremos a aquel buen caballo conocido como Sun Cab. De pelaje castaño nació el 19 de abril de 2015 en el Haras Urama, siendo un hijo de Scat Daddy en Marquisite por Tapit.

 

Su padre (USA 2004, Johannesburg en Love Style por Mr. Prospector) fue un destacado corredor ganador de cinco en nueve salidas que produjo US$1.334.300, múltiple ganador de clásicos como el Champagne Stakes y el Florida Derby (ambos de grado uno). Aunque su paso por la reproducción fue relativamente corto, brilló como semental dando en su país de origen al triple coronado invicto en 2018 Justify (de 6-6 y notable semental hoy día), mientras que a nuestro país llegaron sus hijos Don Lucas, Panzer Barcelona y Sun Cab (todos importados en vientre) que fueron ganadores clásicos, sin contar al estadounidense Tap Daddy que también conquistó varios clásicos en Venezuela.

 

Su madre (USA 2006, Tapit en Golden Mirage por Green Desert) fue vendida en US$65.000 como yearling, aunque no pudo ganar en siete salidas. Por su afamado padre fue comprada por la familia Ceballos para usarla en la cría en su país de origen, allá produjo a los ganadores About Face y Popyhowuspelcupcak. Enviada a Venezuela estando preñada por Scat Daddy (del que sería Sun Cab), luego daría a la selectiva Maroon y al ganador clásico Vida, ganándose el calificativo de matrona.

 

Fue lo que se denomina un homebred, pues defendió los afamados colores de su criador (Alejandro Ceballos) a través del Stud Grupo 7C, quien encargó su cuido y entrenamiento a Nelson Castillo. Al momento de iniciar su etapa como pistero dejó en balanza 491 kilogramos, manteniendo un promedio alrededor de los 470 kilos en su campaña en general.

 

Su carácter fuerte y cierta indocilidad le llevó a tener un tardío estreno que se produjo el 28 de octubre de 2018 en prueba para debutantes o no ganadores de 1500 metros, bajo la guía de Carlos Rojas. Aunque fue muy cotizado en taquilla (cerró 1/2) su físico asomaba que venía un tanto falto, pues marcó parciales con solvencia hasta cerca del giro de la última curva, allí lo desplazó con comodidad Great Enanex escapándose para concretar un sólido triunfo mientras que Sun Cab prácticamente “caminó” en la recta final para llegar octavo a casi 26 cuerpos del vencedor.

 

Su siguiente salida vendría el 16 de diciembre, pasando a manos de Jean Carlos Rodríguez como jinete. Ajustado su peso a 473 kilos que le permitió cotizarse como el favorito unánime (1/9), tuvo ligeros tropiezos en los metros iniciales que rápidamente superó para irse a la punta hasta crecerse en el lugar de vanguardia, concretando su primer triunfo al superar por 1 ½ cuerpos a Sir Benet agenciando 79”3 para 1300 metros.

 

El 27 de enero de 2019 fue a G-1 donde una mala partida le obligó a correr de menor a mayor, finalizando tercero a 6 ¼ cuerpos de Dream Team en 1300 metros. El 17 de febrero en el mismo lote logró un buen brinco y concretó la victoria de punta a punta con ventaja de 3 ¼ cuerpos sobre Salzburgo (que se lo había ganado llegando segundo en la anterior) mejorando a un llamativo 78”4 su registro para los 1300 metros.

 

El 7 de abril subió a G-2 donde fue superado por el rendidor Dream Team que lo relegó al cuarto puesto a 8 cuerpos en 1400 metros. El 11 de mayo en G-2ó3 cayó por tercera vez ante su principal verdugo Dream Team finalizando quinto a 6 ¾ cuerpos en 1200 metros, mientras que el 22 de junio en G-2 arribó tercero a 5 ¼ cuerpos de Karisoke en 1100 metros siendo conducido por Robert Capriles.

 

Hasta ese momento en cierta forma parecía “enlotado”, pues en tres salidas consecutivas no había estado ni cerca de concretar un nuevo lauro enfrentando a buenos pisteros, pero un oportuno descanso superior a tres meses (que incluyó su castración y también un cambio de entrenador) le permitió conseguir en “su nueva cuadra” una transformación total que lo llevó a ser el líder del patio en tiros cortos e intermedios, lo cual les detallaremos más adelante.

 

Es una lástima que un caballo de tanto linaje haya requerido un procedimiento como este por lo que se pierde en un futuro para la cría, pero estamos convencidos que sin esa intervención no habría podido alcanzar todos esos logros que le otorgan su lugar en esta Galería. La tarea desarrollada por Carlos Luis Giardinella y todo su equipo de trabajo fueron factores fundamentales en el vuelco que daría su campaña.

 

Reapareció el 6 de octubre en G-2ó3 logrando un triunfo convincente por 3 cuerpos sobre Rey de Abril dejando 71” para los 1200 metros volviendo a su cabalgadura Jean Carlos Rodríguez. Tan buena impresión causó que fue llevado directamente a las selectivas el 27 del mismo mes, sorprendiendo a los entendidos y a la afición (7 a 1 en taquilla) al imponerse por nariz ante Ilustrado en el Clásico Grano de Oro, marcando 71”1 para 1200 metros.

 

 

Cabe acotar que al revisar el vídeo se refleja que la carrera fue muy disputada y en principio pareciera ganador Ilustrado, pero en un final cerrado lo que dictamina el resultado es la foto de la llegada y allí se apreció mínima diferencia a favor del importado en vientre, el cual daba un salto gigantesco entre sus actuaciones del primer semestre versus la gesta que recién había concretado.

 

Su siguiente salida sería el 23 de noviembre en la Copa Don Fabián, en la cual demostró que su anterior no fue casual pues se impuso de tiro a tiro y al reverendo galope por 9 ¼ cuerpos sobre su compañero de cuadra y divisa Batalantón, agenciando un llamativo 77”2 para los 1300 metros.

 

 

Cerraría su temporada de revelación el 15 de diciembre disputando la Copa El Gran César, allí fue capaz de vencer de punta a punta pese a la presión inicial de Long Drive que lo obligó a marcar parciales de 23”, 45”2 y 69”2 para rematar en un aceptable 20”1 que le permitió completar el recorrido de 1500 metros en 89”3 totalmente desprendido de sus oponentes, figurando como su escolta el propio Long Drive que le llegó a 6 ½ cuerpos siendo el mejor del resto.

 

 

A la hora de evaluar a los mejores de la temporada estuvo considerado entre los grandes velocistas, siendo el tresañero Gran Giocatore (con total justicia) favorecido en la designación como Campeón Sprinter 2019 en La Rinconada. Sin embargo, nos parece oportuno acotar que el pupilo de Reynaldo Yánez solo obtuvo dos selectivas mientras que Sun Cab cerraba el año con tres selectivas en su haber, pero probablemente su tardía evolución atentó contra sus posibilidades de anexarse esa corona.

 

Tras un merecido descanso de mes y medio, iniciaría su andar como cincoañero el 1 de febrero de 2020 en la Copa El Gran Sol, donde retomaría las cosas como las dejó al triunfar de punta a punta con ventaja de 3 cuerpos sobre Ilustrado marcando 90”4 para los 1500 metros.

 

 

Quince días más tarde intervino en la Copa Mauricio Azar Semane enfrentando a cuatro rivales, allí mantuvo supremacía al imponerse de punta a punta con ventaja de 6 cuerpos sobre la yegua Visionaria con registro de 89”4 para los 1500 metros, sin ver en peligro su triunfo en ningún tramo de la competencia.

 

 

El 8 de marzo participó en el Clásico Socopó frente a solo dos rivales, poniendo desde el brinco inicial una gran distancia ante sus oponentes que no resultaron tales, pues los galopó por unos 10 cuerpos sobre su escolta Scooby registrando un llamativo 96”4 para la milla.

 

 

Queremos destacar dos epítetos utilizados por el experimentado Héctor Alonzo en su narración: “el campeón del Urama” y “el crack del Urama”, los cuales reflejan la percepción que se tenía del noble purasangre, que extendía su racha triunfal a siete salidas (seis selectivas seguidas) luciendo cada vez mejor. Lamentablemente, a la semana siguiente comenzaría en Venezuela la cuarentena nacional por el COVID que paralizó la actividad hípica hasta finales de junio, lo que seguramente le impidió añadir más logros en ese período.

 

Volvió a la acción el 5 de julio tras casi cuatro meses sin correr, disputando la Condicional Especial 5 de julio que se programó para ese día (ante la imposibilidad de correrse el tradicional Fuerza Armada por la inactividad de la caballada), siendo su primera intervención en los cuatro codos. Al darse el brinco buscó la punta y en parciales cómodos logró dominar al lote de extremo a extremo finalizando con ventaja de 3 ½ cuerpos sobre Príncipe Andrés dejando 114”4 para los 1800 metros.

 

 

En entrevista post carrera su trainer comentó que había venido un poco falto a la competencia (algo lógico y plausible), lo que daba a entender que para sus próximas salidas estaría en mejor condición y listo para ratificar su liderazgo en el patio. Pero en su siguiente actuación se cumplió aquella máxima del hipismo: “nada está escrito antes de correr” y su desempeño fue para el olvido, pues lideró hasta el giro de la última curva (allí comenzó a aflojar) y finalizó octavo a casi 14 cuerpos de Switch Hitter que sorprendió a propios y extraños en tremenda atropellada para dejar crono de 114”3 para 1800 metros.

 

Según el registro oficial de la balanza equina, había subido 20 kilos desde su carrera anterior (a principios del mismo mes), lo que quizás pudo influir en su performance. Cada vez que un gran caballo falla, la tendencia de todo el mundo (allegados, entendidos, afición en general) es tratar de dar con una explicación que justifique la derrota, pero en ocasiones se puede atribuir simplemente a “cosas del hipismo”.

 

Decimos esto porque en su siguiente compromiso celebrado el 20 de septiembre subió incluso tres kilos más y su actuación fue muy diferente, ya que en la disputa del Clásico José María Vargas cayó con todos los honores desde el segundo puesto a 1 ¾ cuerpos del veterano Apistos, el cual reaparecía victorioso tras casi dos años sin correr marcando 127” para los dos kilómetros.

 

Esa fue su última salida de la temporada, pues no volvió a competir durante 2020. Un año en el que concretó su liderazgo como el mejor millero durante el primer semestre, finalizaba nuevamente sin tener la posibilidad de conseguir algún título campeonil. El mejor maduro terminó siendo Apistos (que ganó también el Simón Bolívar), pero sin duda Sun Cab fue protagonista del espectáculo durante un gran trecho del calendario.

 

Ya con seis años de edad reapareció el 7 de marzo de 2021 en G-4+ fajándose con sus oponentes finalizó tercero a 4 cuerpos del rendidor Crackspeed que dejó 73” en 1200 metros. El 16 de mayo bajo la conducción de Ubardo Cacique fracasó arribando décimo a más de 30 cuerpos de Gran Giocatore en tiro de 1800 metros, mientras que el 8 de agosto intervino en el Clásico Guardia Nacional Bolivariana terminado noveno a 23 cuerpos de El De Froix que marcó 96”4 para la milla.

 

Sus resultados mostraban que ya no parecía ser el mismo, por lo que decidieron enviarlo al Hipódromo Nacional de Valencia bajo el entrenamiento de Juan Carlos Abreu. Allá debutó el 11 de septiembre en G-4+ con el aprendiz Jean Carlos Argüello, arribando séptimo a 28 cuerpos del campeón Tuki Montón en 1700 metros. Lo descansaron par de meses y el 19 de noviembre con Osis Martínez en el sillín mejoró finalizando segundo a 7 ¾ cuerpos de El de Maizmata en recorrido de 1400 metros, siendo su última salida del año 2021.

 

Le brindaron el tiempo necesario para una mejor aclimatación a su nueva casa, regresando a la acción el 23 de abril de 2022 en el Clásico Súper Sergio montado por Omer Martínez, llegando en el quinto puesto a 24 cuerpos de Gran Trueno que metió un galope en 73”4 para 1200 metros. Un mes después montado por Fernando J. García arribó sexto a 25 cuerpos del propio Gran Trueno en la Copa Antonio Sano, par de salidas selectivas para el olvido.

 

Siendo coherentes con nuestra manera de pensar sobre casos como este, lo más prudente en este punto hubiese sido llevarlo a un retiro de las pistas para preservar su legado, considerando que en lotes selectivos no se había visto nada bien llegando muy lejos del vencedor. Solo en muy contadas ocasiones un purasangre ya veterano logra revertir esa tendencia, tomando un nuevo aire que le permite reverdecer laureles y volver a ser un buen protagonista del espectáculo hípico: Sun Cab se convertiría en una de esas excepciones a la regla. Es obvio que todo el personal de su cuadra merece el crédito correspondiente por su destacada labor para recuperarlo hasta alcanzar nuevamente su plenitud como pistero en el óvalo del Cabriales.

 

El 25 de junio en G-4+ de nuevo en manos del aprendiz Argüello figura tercero a 3 ½ cuerpos de Big Tito en tiro de 1400 metros. Dos semanas más tarde evolucionó escoltando a The Minner’s Boss que lo superó por 4 ¼ cuerpos en 1200 metros, mientras que el 6 de agosto montado por Ender Graciel sigue mejorando al arribar tercero a unos 3 cuerpos de Balbi Chrome en la Copa Unión de Jinetes del estado Carabobo en 1200 metros.

 

Tras una sucesión de doce derrotas en un lapso superior a los dos años, la mala racha de Sun Cab llegó a su fin el 10 de septiembre regresando a manos del aprendiz Argüello en G-4+, aprovechando un excelente brinco tomó gran ventaja ante sus rivales y galopó con 12 cuerpos a The Minner’s Boss con registro de 87”3 para 1400 metros.

 

El 8 de octubre participó en la Copa Luis Alfredo Wadskier bajo la conducción de Omer Martínez, conquistando un bonito lauro al irse de extremo a extremo superando por 1 ½ cuerpos a Mr. Julito dejando crono de 74”4 para los 1200 metros, siendo su primer triunfo selectivo desde julio de 2020.

 

 

Un nuevo descanso de dos meses le cayó de perlas para afrontar el Clásico de los Sprinters HINAVA celebrado el 10 de diciembre, con la monta de José Luis Salazar fue capaz de superar los inconvenientes en carrera (su escolta le hizo cargar afuera) para imponerse en cerrado final por 1 ¼ cuerpos sobre The Minner’s Boss agenciando 75”3 para el tiro de 1200 metros, consagrándose como el rey de los velocistas en el óvalo carabobeño.

 

 

Su buen momento prosiguió con la nueva temporada, pues el 21 de enero de 2023 intervino en la primera carrera del año en HINAVA y con una excelente conducción del aprendiz Alejandro Briceño se impuso de punta a punta con ventaja de 6 cuerpos sobre Pinturero dejando crono de 75” para 1200 metros.

 

El 18 de febrero fue inscrito en el Clásico Súper Sergio estrenando la monta de Jaime LugoEl Pocho”, quien lo puso en la delantera desde el inicio y soportó la arremetida del tordillo American White que no pudo pasar del lugar de escolta llegándole a solo ½ cuerpo. Sun Cab registró 74”4 para los 1200 metros y por segunda vez en su historial lograba hilvanar al menos cinco triunfos en fila, mostrando una condición óptima pese a sus ocho años de edad.

 

 

Exactamente un mes más tarde intervino en la Copa Antonio Sano volviendo a los cuatro codos, allí tras marcar los parciales de la prueba no pudo mantenerse en punta y finalizó tercero a 9 cuerpos del vencedor Honor And Glory (misma cuadra, montado por “El Pochito) que dejó marca de 121”2 para 1800 metros. El 15 de abril participó en el Clásico Hipódromo de Valencia (40º aniversario) y su actuación fue para el olvido, hizo el gasto de la carrera, aunque fue desplazado faltando unos setecientos metros y arribó séptimo (último) a 19 cuerpos de Honor And Glory que mantuvo su hegemonía en el patio, agenciando 122”1 para 1800 metros.

 

Analizando en frío nos percatamos que ese par de salidas en los cuatro codos sirvieron para ratificar que los tiros de aliento definitivamente no eran su fuerte, incluso si vamos más allá observaremos que le costaron sus dos rachas triunfales. Un mes y medio fue suficiente tiempo para recuperar sus condiciones bajo el entrenamiento de Yondel Calderón y lo demostró el 10 de junio cuando regresó a la corta en G-4+ para meter un soberano galope de casi ¡12 cuerpos! sobre Pallone de Oro dejando crono de 87”1 para la distancia de 1400 metros.

 

Pese a lo comentado con anterioridad, sus allegados se animan una vez más a inscribirlo en distancia de aliento, quizás tratando de aprovechar su gran condición y las pocas oportunidades selectivas que brindaba el calendario. El 22 de julio participó en el Clásico Natalicio del Libertador volviendo a manos de Fernando José García, lo que resultó infructuoso pues marcó parciales intentando una esprintada que no llegó a feliz término y lo dejó relegado al quinto puesto a más de 22 cuerpos de su verdugo Honor And Glory que se consagraba como el líder del patio con marca de 131”3 para los dos kilómetros.

 

El 2 de septiembre fue inscrito en la Copa Huracán Sí volviendo a la corta, y el resultado no pudo ser mejor pues demostró toda su calidad al imponerse de punta a punta por 2 cuerpos sobre el favorito New Rocket registrando un excelente 86” para los 1400 metros. Lo llamativo es que hacia el giro de la última curva parecía que sus rivales le darían caza, pero el jockey había guardado las energías suficientes para mantenerse en punta y llegó a la meta dando la impresión de ser el que más corría al final.

 

 

Volviendo a lo escrito previamente, cuando se mira detenidamente su último año de actividad para ese momento (desde septiembre 2022 hasta septiembre 2023) acumulaba siete triunfos en diez salidas, siendo sus únicas tres derrotas en eventos selectivos disputados en tiros de aliento. El resto de sus actuaciones (las siete victorias) eran entre 1200 y 1400 metros, una prueba inequívoca de su supremacía en el patio como el mejor Sprinter.

 

Y finalmente llegó el evento que nunca hubiésemos querido reseñar, pues su próxima salida se concretó el 14 de octubre en G-4+ con la monta de la jocketa María Alejandra Bruzual. Al darse la partida tuvo ligeros tropiezos y salió sin estribos, aunque los recuperó a los pocos metros y se fue a la punta, solo que el caballo comenzó a cargar afuera hasta correr muy cerca de la baranda exterior. Pese al peligro latente, la profesionalidad de la jineta le llevó a intentar controlar al ejemplar buscando preservar la integridad de ambos, pero el infortunio se hizo presente y cayó de su cabalgadura chocando mortalmente con la baranda, falleciendo poco después.

 

Una tragedia de esas dimensiones deja en un plano secundario lo referente al resultado de la carrera (que ganó Aventador), además que significó (sin ninguna planeación) la despedida de las pistas para este valioso purasangre que nunca más volvió a ser inscrito. Nos parece relativamente injusto (¿Quién dijo que la vida es justa?) que su nombre haya quedado ligado para siempre al recuerdo de esa actuación final y sus consecuencias, lo cierto es que con su calidad hizo lo suficiente para ganarse un lugar en la Galería de Grandes Corredores Criollos.

 

Su campaña numéricamente se resume así: 17 triunfos en 38 salidas (de ellos cuatro clásicos y siete copas), completando con 3 segundos, 6 terceros, un cuarto, 3 quintos y ocho no figuraciones en pizarra. En su haber no quedó de manera oficial un campeonato (hasta donde pudimos indagar), pero llegó a ser el mejor de La Rinconada durante un buen trecho (al menos un semestre) y el mejor velocista de Valencia durante un año calendario entero.

 

Sirvan estas líneas para recordar (positivamente) al noble ejemplar que llevó por nombre Sun Cab, el cual justificó con grandes logros su valioso linaje que le trajo a nuestro país para ser protagonista del espectáculo hípico.

 

Fuentes: Ing. Juan Macedo (apuntes personales), Prof. Winston Hernández, www.pedigreequery.com

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, viernes 31 de julio de 2026

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