Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Princess Fire

(Ven, 1993, Slew Prince en Crimson Fire por Crimson Satan)

Por Juan M. Arredondo Y.

 

En la historia hípica venezolana hubo purasangres que despertaron altas expectativas en sus inicios y por diversas razones no pudieron concretar en principio esas ilusiones, pero un cambio de escenario les ayudó a alcanzar ese nivel que por pedigrí, físico o rendimiento en traqueos siempre se le atribuyó. Creemos que un buen ejemplo lo constituye aquella yegua conocida como Princess Fire, a la cual brindaremos este homenaje. De pelaje castaño nació el 16 de marzo de 1993 en el Haras San Isidro, siendo una hija de Slew Prince en Crimson Fire por Crimson Satan.

 

Su padre (USA 1983, Seattle Slew en Princess Arjumand por Prince Taj) no llegó a correr, pero era descendiente de un campeón en las pistas y en la reproducción de Estados Unidos. Su progenitor no solo fue triple coronado invicto y Caballo del Año 1977, además resultó tan bueno en la reproducción que fue considerado Jefe de Raza, con alto impacto en la cría venezolana. Su primera producción nació en 1988, de la que saldrían pisteros como Black Force (de 35-13) y Al Fahd (de 17-7). Inicialmente sus hijos fueron identificados como especialistas en tiros cortos e intermedios (Saeta Rubia, Longaray, Principado, Milady) pero con el pasar de los años vendrían luminarias equinas como Front Stage, Danielle Slew y Sibarita, todos ellos campeones que llegaban con mucha solvencia a la larga. Podemos afirmar que sin duda es de los mejores sementales traídos a Venezuela de cualquier época.

 

Su madre (USA 1981, Crimson Satan en Fire Tail por Prince John) no pudo figurar en su única salida a la pista. Hija de un campeón dosañero que fue múltiple ganador clásico en varias temporadas, la llevaron prontamente a la cría en su país de origen dando a los ganadores K K Katie (de 108-12, US$109.539), Simply Supreme (de 45-7, US$37.225) y Crimsons Pride (de 10-2, US$21.480), entre otros. Fue traída a Venezuela por el Sr. Amin Saiden estando preñada por Chromite (un hijo de Mr. Prospector que se lesionó prematuramente) de la que sería la selectiva Crimson Zuly (de 7-3), luego en cruce con Slew Prince dio a nuestra homenajeada que fue su mejor producto, sin lugar a dudas. No tuvo más hijos registrados en la página pedigreequery.com después de Princess Fire.

 

Fue adquirida por el Sr. Juan Moreno González para defender los colores del tradicional Stud Quita y Pon II, quien le encargó su cuido y entrenamiento al multi campeón Agustín Bezara Castro. Dejó en balanza 465 kilos al momento de su estreno, alcanzando un promedio que rozaba los 480 kilogramos en su etapa adulta.

 

Su debut se produjo el 27 de agosto de 1995 en prueba para dosañeras, bajo la conducción del sempiterno campeón Juan Vicente Tovar. Conociendo la efectividad de esa yunta (desde los 80 muy exitosa) se puede afirmar que cumplió decorosamente arribando segunda a 8 ½ cuerpos de Fin de Crisis en 1100 metros, quedando lista para la foto.

 

Trece días más tarde estando mejor ajustada fue capaz de imponerse con ventaja de ¡14 cuerpos! sobre Bad News que la escoltó, agenciando 66”2 para los 1100 metros. Sin embargo, cuando se creía que iba a decidir los principales eventos selectivos para su generación se tuvo que ausentar por algunos problemas físicos que le enviaron a un reposo de varios meses, perdiéndose el resto de la temporada.

 

Le tocó reaparecer el 20 de enero de 1996 en G-1 subiendo al exigente tiro de una milla, ahora bajo la conducción de Rafael Torrealba. Haciendo caso omiso a los factores en contra, fue capaz de vencer fácilmente por 5 cuerpos sobre North Sea dejando crono de 99”1 para los 1600 metros. El día 2 de febrero subió a G-2 y no fue obstáculo para extender su racha triunfal a tres salidas, pues derrotó a Pemasch por 3 ¼ cuerpos marcando 92” para el tiro de 1500 metros, luciendo realmente prospectiva.

 

Pese a lo bien que se había visto en cada uno de sus triunfos en su cuadra decidieron llevarla con calma, por lo que su siguiente salida fue el 24 de febrero en G-2ó3 con la monta del aprendiz Roger Daniel Brito. Allí se topó con la madura Bonchona, que aprovechando su mayor fogueo la relegó al segundo puesto a 3 cuerpos, pareciendo quedarle un tanto incómodo el recorrido de 1200 metros.

 

El 17 de marzo subió a G-3ó4 para poder participar en tiro intermedio volviendo a su sillín Rafael Torrealba, pero se resintió de sus dolencias y finalizó novena a 16 cuerpos de la madura Sishen en 1500 metros, debiendo ser enviada a un nuevo reposo de tres meses. Regresó a la acción el 15 de junio disputando la Copa Gelinotte, donde fracasó terminando séptima a 20 cuerpos de Fin de Crisis que agenció 72” para 1200 metros.

 

El 6 de julio intervino en G-2ó3 montada por Rogers Rengifo y se reencontró con la victoria al imponerse por 2 ½ cuerpos sobre Bliss con registro de 98” para la milla. Quince días más tarde en G-3ó4 con el aprendiz Antonio Alfaro logró repetir en cerrado final por una cabeza sobre Gran Volcán, marcando 91” para 1500 metros y ratificando que su fuerte era el tiro intermedio.

 

Con ese par de triunfos que le devuelven su status de prospecto sus allegados se animan a llevarla al Hipódromo Nacional de Valencia para participar en el Gran Premio Unicría, evento celebrado el 6 de septiembre y que permitía la intervención de ejemplares de la capital. Lamentablemente no fue el resultado esperado pues finaliza octava a 25 cuerpos de Inverness (otra caraqueña, pupila de Julio Ayala) que metió 125”4 para los dos kilómetros.

 

De regreso a La Rinconada, le dieron un par de meses para recuperarse y volvió a competir el 10 de noviembre en G-5+ con la monta de Rafael Torrealba, arribando séptima a 6 ½ cuerpos de la veloz Zoddy’s en 1300 metros. Dos semanas después en G-4,5ó6 dio muestras de mejoría pues sirvió de escolta a la rendidora Nany Paz en 1500 metros, siendo esa su última actuación de la temporada.

 

Tras un descanso de mes y medio, comenzó su andar como cuatroañera el 12 de enero de 1997 en G-5+, donde conquistó su sexto lauro de por vida al derrotar por un pescuezo a Midedos agenciando 99”2 para la milla. Quizás viendo que el período intra carrera le había servido para retomar la senda del triunfo en su cuadra esperan al 2 de marzo para correrla en la Copa Manuel Fonseca Arroyal, cayendo desde el sexto lugar a solo 3 ½ cuerpos de la vencedora Iracín que dejó crono de 99” para la milla.

 

Dos meses y medio pasaron para su siguiente salida, pues el 18 de mayo intervino en G-5+ donde fracasó al arribar undécima a 14 cuerpos de la rendidora Come On Honey (eventual campeona madura ese año) en tiro de 1300 metros. Luego de esa incolora actuación fue negociada por la familia Molero para correr en el Hipódromo Nacional de Santa Rita luciendo los tradicionales colores del Stud GCV, siendo designado el veterano Víctor Barboza (padre del futuro trainer del mismo nombre) como su nuevo entrenador.

 

Su estreno en el óvalo de Palmarejo se produjo el 25 de junio en G-4+ con la monta de Jaime “El Pocho” Lugo, mostrando su rápida aclimatación fue capaz de vencer fácilmente por 2 ¼ cuerpos a Flare Sides registrando un llamativo 97”4 para la milla. El 9 de julio acudió a su primer desafío en el Zulia de corte selectivo en el Clásico Día de la Independencia, respondiendo con un triunfo contundente por 2 ½ cuerpos sobre la misma Flare Sides marcando 98” para la distancia de 1600 metros.

 

Catorce días más tarde la probaron en los cuatro codos disputando el Clásico Batalla Naval del Lago, donde ratificó su óptimo estado físico al imponerse de punta a punta con mucha solvencia sobre Flare Sides (por tercera vez en fila) que la escoltó a 2 cuerpos, parando el cronómetro en 114”3 para los 1800 metros y asumiendo con total claridad el liderazgo entre las maduras del patio.

 

 

El 13 de agosto bajó al máximo lote común buscando aprovechar su gran momento pistero, con la monta del aprendiz Leonardo Rendón en procura del oportuno descargo. Su nivel era tan alto que no importó el cambio de distancia, pues logró imponerse con total comodidad sobre Marilet por 6 ¼ cuerpos marcando 79”4 para los 1300 metros, extendiendo a cuatro salidas su cadena victoriosa.

 

Pero como todo lo que empieza acaba en esta vida, su racha se vería cortada en su siguiente actuación que se efectuó el 27 de agosto en G-4+, siendo su habitual escolta Flare Sides la encargada de superarla por solo ½ cuerpo en tiro de 1500 metros. El 24 de septiembre de nuevo en G-4+ y regresando a manos de “El Pocho” Lugo cayó vencida por Three Sunrises que le sacó 2 cuerpos en tiro de 1200 metros, mientras que el 8 de octubre en lote de G-4+ sufrió su tercera derrota al hilo ahora ante la tresañera Ser Viva que la superó por un cuerpo en tiro de una milla, siendo montada por el aprendiz Carlos Rubio en esa ocasión.

 

Tras su llegada a Santa Rita hilvanó cadena de cuatro triunfos y enseguida comenzó otra de tres reveses llegando segunda en cada una de ellas; para su siguiente compromiso buscaron la monta del super campeón Juan Vicente Tovar, quien la condujo el 24 de octubre en el Clásico Galería de la Fama del Hipismo Zuliano. El resultado no pudo ser mejor pues logró vencer prácticamente de punta a punta cruzando la raya con 1 ¼ cuerpo delante de la potranca Ser Viva que debió conformarse con el lugar de escolta, con tiempo oficial de 98”4 para 1600 metros.

 

 

Esa fue su última salida de la temporada, en la que le bastó competir por aproximadamente cinco meses para ubicarse a la cabeza de las hembras del patio zuliano, siendo escogida como la Campeona Madura 1997 en Santa Rita por sus tres victorias clásicas obtenidas. Lo que no pudo concretar en la arena capitalina se volvió realidad al cambiar de aires bajando al nivel del mar en la costa oriental del Lago.

 

Comenzaría su andar como cincoañera el 8 de enero de 1998 en G-5+ siendo montada por el internacional José Leonardo Verenzuela, cayendo desde el segundo lugar a 3 ½ cuerpos de Mayemar en 1200 metros. El 4 de febrero volvió a la milla en manos de Jaime Lugo en el Clásico Asamblea Legislativa del estado Zulia, donde una envalentonada Mayemar logró vencerla en cerrado final por apenas cabeza dejando registro de 99”4 para el tiro de 1600 metros.

 

Dos semanas después fue inscrita de nuevo en el máximo lote común bajo la conducción de Edwar Fuenmayor, allí no pudo pasar del cuarto puesto a 2 ½ cuerpos de la misma Mayemar en tiro de 1400 metros. Cabe acotar que fue la primera vez que no estuvo en la exacta durante su permanencia en el óvalo de Palmarejo, que con esta salida abarcaba un total de once actuaciones.

 

Tras un pequeño descanso de mes y medio, regresó a la acción el 3 de abril conducida por “El Cohete” Carlos Rubio, reencontrándose con el triunfo al superar por 4 cuerpos a Bay Class con registro de 79”4 para 1300 metros. El 29 del mismo mes volvió a las selectivas disputando el Clásico Día del Trabajador con la monta de Jaime Lugo, adjudicándose un meritorio triunfo tras derrotar por mínima diferencia a Gran Sultana agenciando 99”2 para la milla.

 

El 15 de mayo regresó a los cuatro codos en el máximo lote común con la monta del aprendiz Marcos Barrientos, logrando un angustioso triunfo por apenas pescuezo sobre Rum Dancer marcando 116” para los 1800 metros, siendo su tercera victoria en fila. Era la tercera vez en su historial competitivo que podía hilvanar tres o más triunfos al hilo, una señal inequívoca que cuando andaba muy bien era sumamente difícil de vencer.

 

Hasta este punto llevaba catorce actuaciones en suelo zuliano a lo largo de un año calendario, con balance de ocho victorias y cinco segundos (¡trece veces en la exacta!). Es evidente que todo propietario sueña con adquirir un purasangre que brinde un rendimiento tan alto en cualquier hipódromo que le toque competir, por lo que la gente del GCV podía darse por satisfecha con lo obtenido en esta inversión. Lamentablemente, no pudo volver a ganar al intervenir en pruebas públicas, pero su legado estaba asegurado por su desempeño previo.

 

El 1 de julio disputó el Clásico Día de la Independencia (que ganó el año anterior) siendo la última vez que corrió bajo la conducción de “El Pocho” Lugo, sin poder revalidar su triunfo cayó desde el segundo puesto a 2 ½ cuerpos de Kaburi con la yunta Edgar Pérez-Juan Andrés Rodríguez, con tiempo global de 99”3 para la milla. Como nota curiosa el Stud GCV había conquistado este evento por cuatro años seguidos con cuatro yeguas distintas, la ley de los promedios impidió que esa racha se extendiera con una posible repitiente de un año a otro.

 

El 22 de julio participa en el Clásico Batalla Naval del Lago (que también ganó el año anterior) bajo la conducción de Jorge Gerardo Bracho, pero cayó desde el quinto puesto a 7 cuerpos de Ser Viva (montada por Jaime Lugo, ex jinete de Princess Fire) que dejó registro de 116”1 para los 1800 metros, marcando su despedida de las pistas ya que no volvió a competir.

 

Su campaña numéricamente se resume así: 14 triunfos en 31 salidas (de ellos cuatro clásicos), completando con 9 segundos (23 veces en la exacta), un cuarto, un quinto y seis veces no figuró en el marcador, acumulando premios por Bs. 21.125.367 de su época. En su haber ese título obtenido a su llegada al óvalo ritense que la puso en órbita para obtener su lugar en esta Galería de Grandes Corredores Criollos.

 

Tras su paso por la arena zuliana y luego de cesar su actividad como competidora fue destinada a la reproducción en su natal Haras San Isidro, donde destacó a través del múltiple ganador clásico King Fire (Semental), los ganadores Río Po, Tumbao, Water Fire, Princesa Maya (madre de The Gold Lion y Tinkite), El Komander e Indian Giver, transmitiendo esa clase corredora que le caracterizó en las pistas venezolanas.

 

Con especial cariño le dedicamos estas líneas para recordarle por su prometedor inicio en la capital y sus hazañas en el óvalo de Palmarejo, donde supo ejecutar la principal función de un purasangre estelar: ser protagonista del espectáculo hípico.

 

Fuentes: Sr. Juan Macedo, www.pedigreequery.com, Sr. Javier Farache.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, miércoles 30 de septiembre de 2026

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