Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Etna

(Ven, 1974, Parrot en Tasmania por Tufthunter)

Por Juan Macedo

 

En la rica historia del hipismo venezolano, la década de los setenta quedó marcada por purasangres que protagonizaron dramas humanos y deportivos en los pasillos de La Rinconada. En el centro de una de las historias más trágicas de aquella época se encuentra Etna, una hermosa yegua alazana nacida el 1 de febrero de 1974 en las tierras del Haras Santa Cruz, una importada en vientre desde Perú hija de Parrot en Tasmania por Tufthunter. Su imponente estampa y un pedigree que destilaba velocidad y fondo llamaron de inmediato la atención de los inversionistas.

 

En la subasta pública, el Sr. Mario Domanti, propietario del recordado Stud II Padrino, rompió todos los moldes al adquirirla por la entonces astronómica cifra de Bs. 225.000, estableciendo un precio récord para la época. Las expectativas eran tan altas como el monto invertido; sin embargo, nadie imaginaba los complejos desafíos que la potranca impondría antes de dar su primer galope.

 

Al recibir el costoso cargamento en su cuadra, el joven y agudo preparador Julio Ayala Coronil se enfrentó a una crisis inmediata: Etna no quería comer. La potranca rechazaba el alimento sistemáticamente, lo que encendió las alarmas en el Stud II Padrino. Se aplicaron todas las alternativas veterinarias conocidas en el arsenal de la época: complejos vitamínicos, suplementos de alta gama y medicamentos para estimular el apetito. Nada funcionaba. La millonaria inversión corría el riesgo de diluirse sin siquiera haber pisado la pista.

 

Lejos de rendirse a la frustración, Julio Ayala decidió apelar a la observación meticulosa, apartándose de los manuales veterinarios para entender la psicología del animal. Tras pasar horas frente a la pesebrera, detectó un patrón de conducta tan sutil como caprichoso: la potranca se acercaba al comedero, probaba un poco de alimento y de inmediato iba al bebedero a tomar agua. El problema radicaba en lo que ocurría después: al beber, Etna dejaba inevitablemente pequeños residuos de comida en el agua. Cuando regresaba a tomar un segundo sorbo y veía el agua sucia (por ella misma) su obsesiva limpieza le impedía seguir bebiendo y, por consiguiente, dejaba de comer por completo.

 

Julio Ayala procedió a limpiarle el bebedero en el acto; la potranca bebió agua fresca con agrado y regresó de inmediato a vaciar su comedero. El diagnóstico no era médico, era un capricho conductual. Entendida la situación, el entrenador asignó una tarea exclusiva a su caballerizo de confianza, Juan Bautista Aquino, conocido en el ambiente hípico como "Bejuma": su única prioridad durante las horas de alimentación de Etna sería cambiar y limpiar el agua del bebedero cada vez que la yegua la utilizara. Gracias a la constancia de "Bejuma", Etna comenzó a ganar peso, desarrollar musculatura y, finalmente, quedó lista para el rigor de la competencia.

 

Con el problema alimenticio bajo control, Etna hizo su debut oficial el 18 de julio de 1976. Fue en una distancia notablemente incómoda para sus condiciones, apenas 800 metros, portando un peso físico de 455 kilos y bajo la conducción de Rafael Teodoro Chávez. Como era de esperarse para un ejemplar que requería tiempo y distancia, finalizó en la sexta posición a 11 cuerpos de Miss Cocada.

 

Su evolución continuó de forma progresiva bajo la mirada paciente de Julio Ayala. El 1 de agosto, en 1100 metros, finalizó séptima a 13 cuerpos de Explosión. Luego de tres meses de reposo, el 21 de noviembre, reapareció “a media máquina” complaciendo a su propietario en distancia de 1300 metros terminando novena a 6 ½ cuerpos de Trousoleil. Aunque los resultados no impresionaban al público general, el personal de la cuadra notaba que la yegua asimilaba el entrenamiento. La prueba definitiva de su avance físico ocurrió el 28 de noviembre, cuando en 1200 metros logró superar en sensacional atropellada a Tamaiba con ventaja de 1 ½ cuerpos deteniendo el cronómetro en 76"2, pero en una decisión polémica del comisariato fue distanciada al sexto lugar. La alazana estaba a punto de caramelo.

 

El esmero en la cuadra y la regularidad en su dieta desataron el verdadero potencial de Etna, dando inicio a una de las rachas más electrizantes de la temporada. Su primera victoria llegó el 5 de diciembre en una distancia de 1300 metros. Con Rafael Teodoro Chávez en los estribos, la defensora del Stud II Padrino cruzó la meta en ganancia con un tiempo de 83" flat sacando ventaja de 1 ¾ cuerpos sobre Tan Lady, respondiendo por fin a las expectativas.

 

Con la llegada del año 1977, Julio Ayala confió la monta a Argimiro Guerrero, estableciendo una llave impecable. El 16 de enero de 1977, Etna saltó al lote selectivo en los 1400 metros del Clásico Alberto Smith. En una demostración de poder, obtuvo el triunfo agenciando un tiempo de 88"4 con ½ cuerpo sobre Pecas. Aquella tarde, la afición hípica se rindió ante la costosa alazana.

 

Solo trece días después, el 29 de enero, Etna ratificó su supremacía en la distancia al adjudicarse la Copa Lavandera en 1400 metros, deteniendo los relojes en 88"2 y relegando al segundo lugar a 4 ½ cuerpos a Miss Cocada. La consagración definitiva de esta racha ocurrió el 13 de febrero de 1977 en la Copa Carlos Márquez Mármol, donde subió por primera vez a la milla. Manteniendo su peso físico gracias al incesante trabajo de "Bejuma" con el agua, Etna dominó la distancia con un tiempo de 102" exactos con ventaja de ¾ cuerpo sobre Miss Cocada, hilvanando así su cuarto triunfo consecutivo. El 13 de marzo de 1977, en los 1600 metros del Clásico Congreso de la República, se perdió la racha triunfal al terminar cuarta a 1 ½ cuerpos de Miss Cocada.

 

Lamentablemente, el éxito en la pista no pudo contener las tensiones en los establos. Surgieron diferencias irreversibles entre el propietario Mario Domanti y el entrenador Julio Ayala. En una decisión intempestiva, Domanti optó por retirar la totalidad de sus efectivos de la cuadra de Ayala para entregárselos al preparador Raúl Payares. El traspaso no estuvo exento de polémica: en una actitud descrita por los testigos de la época como casi infantil, Payares paseó ostentosamente a los purasangres por las instalaciones de las cuadras del hipódromo para asegurarse de que la comunidad hípica presenciara su "trofeo".

 

A pesar del agravio, Julio Ayala demostró una altura profesional encomiable. Conociendo el delicado equilibrio psicológico de Etna y temiendo por su integridad física, se comunicó con Mario Domanti para sugerirle de manera expresa que la yegua se trasladara a la cuadra de Payares acompañada por su caballerizo, "Bejuma", ya que él era el que dominaba el capricho alimenticio de la campeona.

 

Al enterarse de la propuesta, Raúl Payares la rechazó de forma tajante al inicio, argumentando con desconfianza que el caballerizo actuaría como un "espía" de Ayala en su patio. No obstante, ante la presión y la exigencia del propietario Domanti, se vio obligado a aceptar la incorporación del trabajador. Sin embargo, el destino jugaría una pieza distinta: cuando Julio Ayala le notificó formalmente a "Bejuma" que debía mudarse de cuadra para seguir cuidando a Etna, el noble caballerizo se negó rotundamente. Por un sentido inquebrantable de lealtad hacia Ayala, "Bejuma" prefirió quedarse con su entrenador, asegurándole con una confianza profética que se quedaría en su establo para cuidar "a otro campeón". Aquella predicción se materializaría de forma brillante unos años más tarde, cuando Aquino se convirtió en el caballerizo del legendario campeón Negresco.

 

Sin la presencia de "Bejuma" y bajo la tutela de Payares, el delicado mecanismo que mantenía saludable a Etna se desmoronó de inmediato. La yegua regresó a su antigua rutina de rechazar el alimento al encontrarse con el bebedero sucio. Quince días después de haber recibido al ejemplar, un preocupado Raúl Payares se vio superado por la situación y se acercó a Julio Ayala en las instalaciones de La Rinconada para preguntarle qué ocurría con la yegua que no quería comer. Ayala, dejando de lado el orgullo, le explicó con lujo de detalles el comportamiento de Etna y la absoluta necesidad de cambiarle el agua de forma constante mientras comía. Desafortunadamente, la soberbia de Payares le impidió procesar el consejo; creyendo que Ayala se estaba burlando de él con una historia descabellada, reaccionó de forma violenta, profiriendo una serie de improperios y descalificaciones antes de retirarse.

 

Las consecuencias no tardaron en reflejarse en la balanza y en la pista. El 27 de marzo de 1977, en el Selección de Fedeharas, la monta pasó a Rafael Rodríguez Morales, logrando un agónico segundo lugar detrás de Tesalia. Para el 8 de mayo, en el Clásico Hipódromo La Rinconada, fue confiada al campeón Juan Vicente Tovar, pero el severo desgaste físico de la desnutrición la llevó a un penoso décimo lugar a 12 cuerpos de Cigüeña. Su penúltima aparición fue el 5 de junio en los 2000 metros del Clásico Prensa Nacional, donde su inmenso corazón la hizo terminar tercera a 3 ¼ cuerpos de Cigüeña con 424 kilos de peso, visiblemente desmejorada. Finalmente, el 18 de junio de 1977, Etna saltó a la pista por última vez en los 1900 metros de la Copa Santana Anzola conducida por Pedro González Pinto, finalizando en la cuarta posición a 14 ¼ cuerpos de Provocante.

 

Días después de aquella carrera, la cuadra de Raúl Payares se tiñó de luto y vergüenza: despojada de su ritual, incomprendida por su entrenador y consumida físicamente, la extraordinaria y costosa alazana que una vez hizo vibrar las tribunas del Hipódromo La Rinconada murió trágicamente en su propio box a causa de una inanición severa. En resumen, fueron 13 actuaciones en los cuales triunfo 4 veces además de un segundo un tercero y dos cuartos acumulando en premios la cantidad de Bs. 462.360. Un final oscuro e innecesario para una yegua cuyo único pecado fue tener el capricho de la limpieza.

 

Fuentes: Ing. Juan Macedo (apuntes personales), Sr. Julio Ayala Coronil, Revista Gaceta Hípica, Sr. Manuel Corral,  Sr. Víctor Marín Yzer, Revista La Fusta.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, domingo 31 de mayo de 2026

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