Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

El Irlandés

(Ven, 1993, Secreto en Mythical Assembly por General Assembly)

Por Fernando J. Gil

 

El hipismo venezolano siempre ha sido una cantera inagotable de historias apasionantes, de ejemplares que con su velocidad y coraje logran encender las tribunas del Hipódromo La Rinconada y existen nombres que quedan grabados de forma permanente en la memoria de la afición por la calidad demostrada a pesar de los inconvenientes sufridos en su vida pistera. Este es, sin lugar a dudas, el caso de El Irlandés, un purasangre importado en vientre desde Norteamérica hijo de Secreto (con inbreeding 3x3 a Secretariat) que según palabras del recordado “GordoJorge Luis Escobarera un pedigree de excepción para la grama”.

 

Nació en el Haras Montesano el 1 de marzo de 1993 lució primero los colores del Stud Montesano y luego del Stud Mi Secreto, ambos de su criador José Luis Miglietti, bajo la tutela del recordado preparador Antonio Catanese. Desde sus inicios El Irlandés se caracterizó por ser un ejemplar de contextura sólida, imponente y atlética. A lo largo de su trayectoria en el óvalo de Coche, sus registros de peso físico oscilaron de manera consistente entre los 422 y los 447 kilogramos.

 

El esperado debut oficial del hijo de Secreto se produjo una tarde inolvidable: el 10 de junio de 1995 en distancia de 800 metros. Aquel día, el potro saltó a la pista con un peso físico óptimo de 435 kilos, presentándose en perfectas condiciones y en las riendas estuvo Douglas Valiente, apodado por la afición como "El Jet". El estreno no pudo ser más espectacular. Mostrando una precocidad y una superioridad pasmosa ante los rivales de su generación, El Irlandés tomó una excelente partida y cruzó la meta en la primera posición, dejando una ventaja de 8 cuerpos sobre Suburbio agenciando 44”4. Este triunfo inicial sembró altas expectativas en el medio hípico, que vislumbró de inmediato la presencia de un corredor fuera de lo común. Lamentablemente una lesión en una de sus manos le hace perder el resto de la programación para dosañeros (dejándole el camino completamente libre a Templado)

 

Tras un largo merecido descanso para completar su recuperación y velando por su futuro, El Irlandés regresó a las pistas públicas en la temporada de 1996, mostrando una estampa mucho más robusta que detuvo la balanza en los 447 kilogramos. Su segunda presentación ocurrió el 20 de abril de 1996. Ratificando que lo visto en su debut no había sido obra de la casualidad, el veloz castaño repitió la dosis de superioridad al adjudicarse la victoria en el primer lugar (y conservando su invicto) por una holgada diferencia de 6 ½ cuerpos sobre Coco Forest. La combinación Catanese-Valiente volvía a retratarse en el paddock de ganadores de forma solvente.

 

Demostrando una excelente condición física y una notable capacidad para asimilar esfuerzos seguidos, El Irlandés regresó apenas tres semanas después, el 12 de mayo. En esta oportunidad, la carrera le exigió un poco más de esfuerzo. Ante un lote más fogueado, el noble ejemplar tuvo que emplearse en la recta final para contener el avance de Great Roby, logrando su tercer triunfo por una clara ventaja de 2 cuerpos. Con un récord inmaculado e invicto de tres victorias en tres salidas, el nombre de El Irlandés ya infundía un respeto supremo en el ovalo de Coche. Listo para eventos de mayor envergadura, el fantasma de las lesiones reapareció y le obligó a un retiro temporal en el ruedo capitalino.

 

 

Tras un largo periodo de inactividad en las pistas, El Irlandés reapareció el domingo 23 de febrero de 1997 marcando un peso de 438 kilos. Sin embargo, el caballo fue presentado en esa oportunidad por el efectivo entrenador Oscar Carmona. Haciendo gala de una clase indiscutible con la monta de su jinete oficial Douglas Valiente, el caballo extendió su racha triunfal a cuatro victorias consecutivas. En una demostración de gallardía y coraje, luchó desde el inicio contra El Tío Lelato por la posición de vanguardia y al cruzar el disco fue necesaria revelar el fotofinish para registrando una diferencia de apenas nariz. Con esta victoria, El Irlandés lograba una hazaña reservada para pocos: mantenerse invicto durante casi dos años completos desde su debut. Pagó el esfuerzo realizado y sus allegados optaron por retirarlo a la cría

 

Luego de una temporada en el Haras Montesano recuperándose de las lesiones, El Irlandés sirvió algunas yeguas. El caballo se veía recuperado y brioso, decidiendo su regreso a La Rinconada, volviendo a la cuadra de su entrenador original, Antonio Catanese. Reapareció el 6 de junio con un peso físico de 445 kilos bajo la conducción de Douglas Valiente. En un tiro de 1200 metros, acusó la reaparecida y finalizó en la quinta posición a solo 3 ½ cuerpos de The Secret, perdiendo así su invicto, pero demostrando que seguía corriendo con fuerza. El 4 de julio, en lo que sería su última gran exhibición junto a "El Jet" Douglas Valiente, el caballo batalló valientemente para escoltar a 5 ½ cuerpos de Fly Dancer Fly. El 25 de julio, en el tiro de los 1200 metros y buscando el descargo del entonces aprendiz Edwar Fuenmayor, logró un meritorio tercer lugar a 5 cuerpos de Rezongón, manteniéndose en el marcador. Lamentablemente el hijo de Secreto perdió condiciones, corrió tres veces más sin observar mejoría y sus viejas lesiones recrudecían, cerrando definitivamente su ciclo en las pistas de Venezuela.

 

La campaña de El Irlandés se resume en un balance de 10 actuaciones, con 4 victorias, un segundo, un tercero y 2 quintos acumulando en premios la cantidad de Bs. 3.096.800 en metálico. Regresó al Haras Montesano a cumplir su rol como semental y en la temporada de montas de 1999 (según información no oficial) sufrió un infarto fulminante mientras cumplía con el servicio. De los pocos hijos que nacieron (un total de tres) dos fueron ganadores: Danielle Dancer (invicta en dos salidas) y Secretico. El Irlandés no fue solo un ganador de carreras; fue un ejemplo de velocidad y pundonor, ganándose el respeto de la afición hípica venezolana de finales del siglo XX y que dejó la sempiterna duda de “que hubiese sucedido si fuera sano”. Un verdadero guerrero de las pistas que defendió con clase cada bolívar apostado por su fanaticada.

 

Fuentes: Apuntes personales, Ing. Juan Macedo, Revista Hipódromo, Sr. Jorge Luis Escobar, Sr. Juan Andrés Rodríguez (foto).

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, viernes 31 de julio de 2026

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